Mensaje del Grial: Los 10 mandamientos: el 3.º Mandamiento
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Los Diez Mandamientos en una nueva interpretación para la época actual, por Abd-ru-shin, autor del Mensaje del Grial: En la luz de la verdad. Las interpretaciones se reproducen sin comentarios y en su versión íntegra, en la traducción autorizada.

El Tercer Mandamiento:
¡SANTIFICARÁS LAS FIESTAS!
¿Dónde está el hombre que se esfuerza por sentir en su alma los Mandamientos de Dios? Viendo a los niños y a los adultos cuán frívolamente tratan los mandamientos de su Dios, todo hombre que reflexione con seriedad tendría que espantarse.
Los mandamientos se aprenden en la escuela y se explican superficialmente. El hombre se contenta con saberlos de memoria y poder decir algo acerca de ellos, sobre todo, si corre el riesgo de ser preguntado. Una vez terminada la escuela y ya dentro de la vida profesional, se olvida de las palabras y con ello también de su sentido. He aquí la mejor prueba de que nunca tuvo verdadero interés en lo que su Señor y Dios exige de él.
Sin embargo, bien se puede decir que Dios no exige nada con sus mandamientos, sino que entrega a todos los hombres, con su gran Amor, todo cuanto necesitan apremiantemente. Pues la Luz se percató de cuánto se habían extraviado los hombres. Por eso Dios, como educador, les enseñó el camino que conduce a la existencia eterna en el Reino luminoso del espíritu, es decir, a la felicidad, en tanto que el incumplimiento de los mandamientos conduce a los hombres a la miseria y a la destrucción.
Precisamente por esto no es del todo correcto hablar de mandamientos. Mas bien son consejos bien intencionados, son la indicación del camino correcto a través del mundo material; ese camino que los espíritus humanos quisieron conocer por su propio deseo.
Pero tampoco esta hermosa idea surte efecto entre los hombres, quienes literalmente se han enredado demasiado en sus propios pensamientos. No quieren ver ni oír nada que se aparte de las ideas que ellos se han forjado en base a sus escasos conocimientos terrenales.
El hombre no se da cuenta de que la materia lo va empujando siempre más y más, hasta el límite donde tendrá que decidirse, por última vez, por un camino u otro. Esta resolución será decisiva para su existencia entera, y conforme a ella continuará el camino escogido, hasta el final, sin la posibilidad de volver atrás. Aunque después reconozca su equivocación, será demasiado tarde, y ello contribuirá únicamente a aumentar su sufrimiento.
Para ayudarles en esto y para darles la oportunidad de reconocer a tiempo sus errores, Dios entregó a los hombres el Tercer Mandamiento, el consejo de santificar las Fiestas.
Si el ser humano hubiese cumplido este mandamiento, habría despertado en él, poco a poco, con el paso del tiempo, el anhelo de encaminarse hacia la Luz. Y con este anhelo también se habría mostrado finalmente el camino para poder cumplir sus deseos, los cuales se habrían intensificado cada vez más hasta convertirse en oraciones. De haber sido así, el hombre de hoy sería diferente. Sería un hombre espiritual, maduro, preparado para vivir en aquel Reino que ha de venir.
Por lo tanto, escuchad, vosotros, y actuad de tal manera que el cumplimiento de este mandamiento os prepare el camino.
“¡Santificarás las Fiestas!”. ¡Tú! Se indica muy claramente en estas palabras que eres tú quién debe dar al día festivo la santidad que le corresponde, de manera que sea sagrado para ti.
Festiva es también la hora de reposo después del trabajo que te impone tu camino en la Tierra. Pero tú no santificarás la hora de reposo ni el día festivo, si lo único que quieres es cuidar tu cuerpo. Tampoco si buscas diversión a través del juego, la bebida o el baile.
La hora de reposo ha de ser para ti la ocasión propicia para interiorizar con tranquilidad en tus pensamientos y sentimientos, para meditar sobre lo que has vivido en la Tierra hasta el momento y, sobre todo, para reflexionar sobre los días hábiles de la última semana, a fin de poner en práctica en el futuro las enseñanzas aprendidas. Seis días siempre se pueden recordar, pero lo que está más allá se olvida fácilmente.
De este modo aumentará tu capacidad intuitiva y te transformarás en un buscador de la Verdad. Y si has llegado a ser un verdadero buscador, se te mostrará el camino. Así como en la Tierra, caminas por un sendero nuevo y desconocido examinándolo con cautela, así debes transitar los nuevos caminos espirituales que se abren ante ti, pisando cuidadosamente, paso a paso, para mantener siempre suelo firme bajo tus pies. No debes correr, porque entonces aumenta el peligro de caer.
Con tales pensamientos y sentimientos durante las horas de reposo en tu vida terrenal, nunca perderás nada, antes bien, ganarás siempre.
Nadie santifica un día festivo tan sólo acudiendo a una iglesia, si posteriormente, en sus horas de reposo, no reflexiona sobre aquello que ha escuchado, para comprenderlo correctamente y vivir de acuerdo a ello. El sacerdote no puede santificarte a ti tu día festivo, si tú no lo haces por ti mismo. Examina siempre si tus acciones están de acuerdo con el verdadero sentido de la Palabra divina. De esta manera santificarás el día festivo, pues, manteniendo una reflexión profunda y tranquila, le habrás dado aquel significado para el cual se instituyó.
De este modo, cada día de reposo será para ti un hito en tu camino que, retroactivamente, dará a los días de trabajo ordinario el justo valor que deben tener para la maduración de tu alma. Así, no habrás vivido los días en vano y siempre avanzarás.
Santificar no quiere decir desperdiciar. Si descuidas esto, pierdes el tiempo que te fue otorgado para madurar, y después del Viraje Cósmico, que ahora os va envolviendo poco a poco en sus radiaciones, tendréis poco tiempo para recuperar lo perdido, suponiendo que empleéis todas las fuerzas que os hayan quedado.
Por lo tanto, no dejéis de santificar las fiestas, ya sea en vuestra casa o, mejor todavía, en medio de la naturaleza, que os ayuda a despertar vuestros pensamientos y vuestra intuición. ¡Cumplid así con el mandamiento del Señor! ¡Es para vuestro provecho!
(LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE DIOS / EL PADRENUESTRO
EXPLICADOS A LA HUMANIDAD POR ABD-RU-SHIN, Verlag der Stiftung Gralsbotschaft Stuttgart)
sobre el Cuarto Mandamiento (proximamente)
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(Continuará)